Rito cristiano que recuerda la última cena de Jesús con sus discípulos antes de la crucifixión.
La Cena del Señor tiene su origen directo en la Última Cena descrita en los evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) y en 1 Corintios 11. Aquella noche, Jesús reunió a sus discípulos, partió el pan y compartió el cáliz, dando a cada gesto un significado nuevo: su cuerpo entregado y su sangre derramada por la humanidad. Desde los primeros cristianos, ese acto fue repetido en casas y sinagogas como centro de la comunión fraterna.
Para las tradiciones evangélicas — bautistas, presbiterianos, metodistas, pentecostales y otras —, la Cena del Señor es un acto de obediencia y memoria. El pan y el jugo de uva (o vino) son símbolos del sacrificio de Cristo; participar en ella es declarar públicamente la fe en la muerte y resurrección de Jesús y aguardar su regreso. La experiencia es profundamente comunitaria e invita al autoexamen sincero antes de participar.
La práctica varía mucho entre las denominaciones evangélicas. Algunas celebran mensualmente, otras trimestralmente o en fechas específicas del calendario cristiano. El pastor o líder conduce el momento con lectura bíblica, oración y distribución de los elementos entre los miembros. Hay un fuerte llamado a la santidad personal y a la reconciliación con hermanos antes de participar.
La diferencia teológica central en relación a la Eucaristía Católica está en la naturaleza de los elementos: mientras el catolicismo profesa la transubstanciación (presencia real y sustancial de Cristo), la mayoría de las iglesias evangélicas comprende el rito como memorial simbólico. Ambas tradiciones coinciden, sin embargo, en que se trata de un momento sagrado de encuentro con Cristo y con la comunidad de fe.
Cómo vivir en familia
Cuando su denominación celebre la Cena, prepare el corazón de los niños antes del culto, explicando con anticipación el significado del gesto. En casa, en una fecha especial como Semana Santa, realicen una 'mini cena' con pan y jugo, leyendo juntos Lucas 22:19-20 y conversando sobre lo que Jesús quiso decir. Incentive a cada miembro de la familia a nombrar algo por lo que agradece a Dios antes de partir el pan.
Para explicar a los niños
La Cena del Señor es como un recuerdo muy especial que Jesús nos pidió hacer: comemos un pedacito de pan y bebemos un poco de jugo para nunca olvidar que Él nos amó tanto que dio su vida por nosotros. Es como guardar una foto en el corazón.
Porque todas las veces que comiereis este pan y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.
— 1 Corintios 11:26