Contexto Histórico
La Epifanía — del griego 'epiphaneia', manifestación — celebra la visita de los Magos de Oriente al Niño Jesús en Belén, relatada en Mateo 2:1-12. En la tradición oriental, el 6 de enero era originalmente la fecha de celebración del nacimiento de Cristo, uniendo también su bautismo y el milagro de Caná. En Occidente, la fiesta quedó como celebración específica de la adoración de los Magos y su significado teológico: la revelación de Cristo a los gentiles, es decir, a todos los pueblos no judíos.
En España, el Día de Reyes es la fiesta más esperada del año por los niños — incluso más que la Navidad. La víspera del 5 de enero, las Cabalgatas de Reyes recorren las calles de todos los municipios del país, con Melchor, Gaspar y Baltasar lanzando caramelos desde sus carrozas. La de Madrid es una de las más grandes del mundo, con más de 100.000 espectadores. Los niños dejan sus zapatos en el balcón o junto a la puerta la noche anterior, con heno o zanahorias para los camellos de los Reyes. Por la mañana, aparecen los regalos. La celebración se completa con el Roscón de Reyes, un dulce en forma de corona con una sorpresa escondida dentro (una figura y un haba): quien encuentra la figura es coronado rey por un día.
En México, la Rosca de Reyes es tradición igualmente querida, y quien encuentra la figura del Niño Dios dentro de la rosca tiene la obligación de organizar la fiesta de la Candelaria el 2 de febrero. Esta cadena de celebraciones litúrgicas muestra cómo la fe cristiana estructura el tiempo familiar y comunitario de manera bellísima.
Significado Espiritual
Los Magos de Oriente representan a todos los pueblos del mundo — a cada hombre y mujer que busca la Verdad siguiendo la luz que tienen, por pequeña que sea. Su viaje es la metáfora de todo itinerario espiritual auténtico: partir de lo que uno conoce (la astronomía, la filosofía, la sabiduría de su tradición), seguir la luz que uno recibe, y estar dispuesto a cambiar de camino cuando la búsqueda lo exige (Mateo 2:12 dice que volvieron por otro camino).
La Epifanía proclama que la salvación no tiene fronteras étnicas ni culturales. El niño que nació para los pastores judíos de Belén es también el Rey de los magos persas, de los sabios indios, de los filósofos griegos — y de cada uno de nosotros. La tradición de representar a los tres Reyes con pieles diferentes (africana, asiática y europea) no es solo folklore: es teología hecha imagen. El oro, el incienso y la mirra que ofrecen hablan de su realeza, su divinidad y su muerte futura — un evangelio completo en tres regalos.
Cómo vivir en familia
La noche del 5 de enero, antes de dejar los zapatos para los Reyes, reúnan a la familia y lean juntos el relato de los Magos (Mateo 2:1-12). Hablen sobre el oro, el incienso y la mirra: ¿qué 'regalo' puede ofrecer cada uno al Señor este año? Que los hijos dibujen o escriban su propio regalo simbólico para el Niño Jesús y lo coloquen junto a los zapatos.
Al partir el Roscón o la Rosca de Reyes, celebren con alegría la sorpresa — pero aprovechen para explicar el significado: así como hay una figura escondida en el pan, Cristo está presente de manera oculta en la vida ordinaria, en las personas que encontramos, en los momentos que parecen insignificantes. La Epifanía nos invita a tener ojos para ver lo que la mayoría pasa por alto.
De su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.
— Juan 1:16