Práctica espiritual de prescindir del alimento u otros placeres para acercarse a Dios en oración.
El ayuno es una de las prácticas espirituales más antiguas de la humanidad y atraviesa todas las grandes religiones. En la Biblia, Moisés, Elías, Ester, Daniel e innumerables otros ayunaron en momentos de crisis, búsqueda o consagración. Jesús asumió que sus discípulos ayunarían ('cuando ayunéis', no 'si ayunáis', en Mateo 6:16-18) y él mismo ayunó cuarenta días en el desierto antes de iniciar su ministerio público.
Espiritualmente, el ayuno es un acto de humildad que declara, con el cuerpo, lo que el corazón quiere decir: 'Dios, tú eres más importante que mi hambre'. Al sentir el malestar de la privación, la persona es naturalmente llevada a la oración — el cuerpo vacío invita al alma a llenarse. El ayuno también disciplina los deseos, afina la sensibilidad espiritual y abre espacio para una escucha más atenta de Dios.
En la Iglesia Católica, el ayuno es obligatorio el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo (para mayores de 18 años y menores de 59), y la abstinencia de carne es prescrita los viernes de Cuaresma. El ayuno eucarístico — no comer durante una hora antes de la comunión — es otra forma practicada. En las tradiciones evangélicas, el ayuno es voluntario, personal o colectivo, y asume diversas formas: ayuno de alimentos, de redes sociales, de televisión u otras actividades.
En ambas tradiciones es unánime que el ayuno sin oración es solo dieta, y el ayuno sin misericordia está vacío. El profeta Isaías (capítulo 58) articula con claridad que el verdadero ayuno incluye el cuidado de los pobres y la promoción de la justicia.
Cómo vivir en familia
Prueben un 'ayuno de pantallas' familiar una vez a la semana: apaguen celulares y televisión después de cenar y usen el tiempo para orar, leer la Biblia o simplemente conversar. Durante la Cuaresma, propongan a los niños un 'ayuno de dulces' y vinculen esa privación al recuerdo de Jesús — cada vez que sientan el deseo, oren. Donen el valor ahorrado con el ayuno de alimentos a quienes pasan hambre.
Para explicar a los niños
El ayuno es cuando elegimos prescindir de algo que nos gusta — un dulce, un video, un juguete — para acordarnos de Dios y hablar con Él. Es como apretar 'pausa' en algo agradable para prestar atención a lo más importante.
Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan.
— Mateo 6:16