AureIA
paciencia · 410 años

Job y la Fuerza de Esperar

Job y la Fuerza de Esperar

Job era un hombre que lo tenía todo: muchos animales, hijos queridos y una casa hermosa. Pero de repente lo perdió todo, y encima se puso muy enfermo. Sus amigos le decían cosas que le hacían daño, pero Job no se enfadó con Dios. Respiraba hondo y decía: «Voy a esperar».

Sabía que la tormenta iba a pasar.

A veces nosotros también queremos las cosas ya mismo, ¿verdad? Un juguete nuevo, que se cure un dolor, que llegue algo que esperamos con ansias. Job nos enseña que esperar con calma vale la pena.

Job seguía confiando en Dios aunque no entendiera por qué le pasaban cosas tan difíciles. Y al final, Dios sanó a Job y le dio el doble de todo lo que había tenido antes.

La paciencia es como una semillita: la plantas, la riegas, esperas... y después brotan flores preciosas. El tiempo de Dios siempre es el mejor tiempo.

Santiago 5:11 — Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo.

Lo que aprendemos

Tener paciencia es confiar en el tiempo de Dios con el corazón tranquilo.

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