AureIA
fe · 410 años

Noé y el Arca

Noé y el Arca

¡Imagínate construir un barco gigante en medio del campo seco, sin ni una nube de lluvia en el cielo! Eso fue lo que Dios le pidió a Noé. Mucha gente se reía de él, pero Noé tenía fe. Sabía que si Dios lo había dicho, iba a ocurrir.

Así que Noé se puso a trabajar. Clavo a clavo, tabla a tabla, fue levantando el arca más grande que nadie había visto jamás. Y cuando estuvo lista, hizo entrar a los animales de dos en dos — ¡hasta los elefantes pesados y las jirafas con sus cuellos larguísimos!

Cuando llegó la lluvia, todos estaban a salvo dentro del arca. Las aguas cubrieron la tierra, pero la familia de Noé y todos los animales flotaban tranquilos, protegidos por Dios.

Después de la tormenta, Dios puso un arco iris precioso en el cielo para decir: «Yo siempre cumplo lo que prometo.» Ese arco iris era una señal de amor entre Dios y todas las criaturas de la tierra.

Tener fe es confiar en lo que Dios dice, incluso antes de verlo. Noé no vio la lluvia antes de empezar a construir. Pero creyó, y esa fe salvó a su familia entera.

Hebreos 11:7 — Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase.

Lo que aprendemos

Tener fe es creer que Dios cuida de todo, incluso cuando no entendemos.

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